- Agradar a l@s demás.
- Ocultar nuestras emociones (especialmente si éstas son negativas).
- Ser amables.
- Dar besos y abrazos a personas desconocidas o familiares cuando no lo sentíamos.
- Sacrificarnos porque así "entraremos en el reino de los cielos".
- Esperar.
- ...
Pero, ¿qué ocurre cuando YO decido tomar el mando de mi vida y poner el rumbo que realmente deseo, más allá de si complazco a alguien o no?
Creo que, en esta tesitura, nos encontramos tod@s en algún momento de nuestra existencia y, además, que es necesario para saber si estamos haciendo lo que realmente deseamos o si en algún momento renunciamos a nuestros sueños (más adelante hablaré de todos los distractores que podemos encontrarnos por el camino).
La vida sólo nos pide una cosa: SER FELICES. Algo que, aunque parece sumamente sencillo, a menudo no lo es, por varias razones:
- No nos consideramos merecedor@s de ello.
- Perdemos energía en enfrentamientos absurdos.
- Queremos llevar razón.
- Preferimos vivir enfadad@s.
- Esperamos que todo cambie a nuestro alrededor.
- Esperamos un@ salvador@.
- Nos gusta lamentarnos.
- ...
Entonces, tomemos el siguiente tren:
Un vídeo muy emotivo que toca la fibra sensible.
Dejemos de esperar que sean l@s demás quienes nos hagan felices, o las circunstancias, y tomemos ese tren único y personal (que no solitario) que nos llevará a recorrer el camino diseñado por y para nosotros, el que nos espera, el que deseamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario